NEGOCIAR EN CHINA; MÁS QUE NÚMEROS
Durante muchos años Estados Unidos, con su “sueño americano”, fue la esperanza de las personas para ir en busca de negocios y mejoras en su calidad de vida. Sin embargo, China es ahora quien ofrece nuevas oportunidades. Pero no basta con saber sólo de negocios para poder llegar a ellos; entender su cultura y costumbres es aún más importante que ser un buen negociador.
Entregar una tarjeta de visita aquí o en China no es lo mismo. En ambas partes son muy importantes para establecer relaciones comerciales con otras empresas, pero en China, por ejemplo, deben estar impresas en dos idiomas: por una cara en inglés y por la otra en chino mandarín, el español es mejor dejarlo de lado. Además, el intercambio de las tarjetas debe ser al comenzar la reunión y no debe guardarla inmediatamente, si no que tiene que examinarla con detalle durante un tiempo para que ellos vean su interés.
Esta es una de las muchas costumbres chinas que se deben respetar al hacer negocios. Sin embargo, adaptarse a ellos no es fácil, ya que su cultura es muy distinta y desde que los chinos aseguran que tienen el poder, son los occidentales quienes han tenido que aceptar a esta nueva manera de negociar, aunque a la mayoría no les guste.
El principal conflicto que se presenta al poner en práctica las costumbres de oriente para negociar, es que muchas veces son contrarias a lo que en esta parte del mundo se conoce como “buenos modales”. Por ejemplo, el protocolo chino espera que para una reunión con varias personas, estas entren en orden jerárquico. Sin embargo, muchas veces en occidente los jefes acostumbran a invitar a que sus acompañantes pasen primero, como cortesía. Pero esto sería muy mal visto, porque se entendería que el jefe no tiene suficiente autoridad en su grupo o que no es el líder.
La comida también es un punto fundamental en las negociaciones. A los chinos les gusta crear instancias de conversación en la cena, pero siempre será con su tipo de alimentos y si no quiere ser mal percibido, es mejor que pruebe todo lo que haya en la mesa. Además, ellos valorarán mucho que usted sepa comer con palillos. Un dato; nunca deje los palitos en paralelo sobre el tazón, ya que para ellos es mala suerte y son muy supersticiosos.
China, como el mayor exportador del mundo, sabe que tiene el control. Existen algunos empresarios que insisten en que ambas culturas deberían encontrar un punto de equilibrio al hacer negocios. Pero los asiáticos quieren disfrutar su gran momento de gloria poniendo ellos las reglas, aunque muchas veces incomoden al extranjero. Aunque, últimamente, sobre todo con los Juegos Olímpicos, esto está teniendo ciertas transformaciones y como primero ocurrió en Japón, los chinos están mostrando ciertos rasgos de cercanía con la cultura occidental.
En ciudades más cosmopolitas, como Shanghai, los chinos se están occidentalizando cada vez más. Si bien el contacto físico nunca será aceptado, hay gestos como dar la mano al saludar que están siendo bien recibidos e incluso adaptados.
La ropa de los exitosos empresarios asiáticos están dejando de ser sobrias como antes. Ahora las marcas y el lujo son símbolos de estatus y son cada vez más comunes entre ellos.
Al parecer, luego de un largo camino de negociaciones, los chinos están aceptando algunas costumbres occidentales. Pero, lo más impresionate es como los otros están adaptando su cultura para llegar a los orientales. Si bien China estuvo por muchos años en un segundo plano, es ahora donde ha surguido económicamente y eso ha ocacionado que incluso en Chile estudiar chino mandarín ya no sea extraño.
Las grandes diferencias entre chinos y occidentales seguirán existiendo. Su cultura está muy inserta en toda la sociedad e influye enormemente en su forma de ver la vida y eso no tiene para cuando cambiar. Y, aunque los orientales aseguraron que ahora son los otros quienes tienen que adaptarse a ellos, de a poco se han ido flexibilizando, creando cierto equilibrio entre las dos culturas. Dato; durante la ceremonía del té nunca deje su taza vacía, pues eso indicará que quiere seguir tomando. Cuando ya no desee más, deje el recipiente con el líquido por la mitad.
NEGOCIAR EN CHINA; MÁS QUE NÚMEROS
Durante muchos años Estados Unidos, con su “sueño americano”, fue la esperanza de las personas para ir en busca de negocios y mejoras en su calidad de vida. Sin embargo, China es ahora quien ofrece nuevas oportunidades. Pero no basta con saber sólo de negocios para poder llegar a ellos; entender su cultura y costumbres es aún más importante que ser un buen negociador.
Entregar una tarjeta de visita aquí o en China no es lo mismo. En ambas partes son muy importantes para establecer relaciones comerciales con otras empresas, pero en China, por ejemplo, deben estar impresas en dos idiomas: por una cara en inglés y por la otra en chino mandarín, el español es mejor dejarlo de lado. Además, el intercambio de las tarjetas debe ser al comenzar la reunión y no debe guardarla inmediatamente, si no que tiene que examinarla con detalle durante un tiempo para que ellos vean su interés.
Esta es una de las muchas costumbres chinas que se deben respetar al hacer negocios. Sin embargo, adaptarse a ellos no es fácil, ya que su cultura es muy distinta y desde que los chinos aseguran que tienen el poder, son los occidentales quienes han tenido que aceptar a esta nueva manera de negociar, aunque a la mayoría no les guste.
El principal conflicto que se presenta al poner en práctica las costumbres de oriente para negociar, es que muchas veces son contrarias a lo que en esta parte del mundo se conoce como “buenos modales”. Por ejemplo, el protocolo chino espera que para una reunión con varias personas, estas entren en orden jerárquico. Sin embargo, muchas veces en occidente los jefes acostumbran a invitar a que sus acompañantes pasen primero, como cortesía. Pero esto sería muy mal visto, porque se entendería que el jefe no tiene suficiente autoridad en su grupo o que no es el líder.
La comida también es un punto fundamental en las negociaciones. A los chinos les gusta crear instancias de conversación en la cena, pero siempre será con su tipo de alimentos y si no quiere ser mal percibido, es mejor que pruebe todo lo que haya en la mesa. Además, ellos valorarán mucho que usted sepa comer con palillos. Un dato; nunca deje los palitos en paralelo sobre el tazón, ya que para ellos es mala suerte y son muy supersticiosos.
China, como el mayor exportador del mundo, sabe que tiene el control. Existen algunos empresarios que insisten en que ambas culturas deberían encontrar un punto de equilibrio al hacer negocios. Pero los asiáticos quieren disfrutar su gran momento de gloria poniendo ellos las reglas, aunque muchas veces incomoden al extranjero. Aunque, últimamente, sobre todo con los Juegos Olímpicos, esto está teniendo ciertas transformaciones y como primero ocurrió en Japón, los chinos están mostrando ciertos rasgos de cercanía con la cultura occidental.
En ciudades más cosmopolitas, como Shanghai, los chinos se están occidentalizando cada vez más. Si bien el contacto físico nunca será aceptado, hay gestos como dar la mano al saludar que están siendo bien recibidos e incluso adaptados.
La ropa de los exitosos empresarios asiáticos están dejando de ser sobrias como antes. Ahora las marcas y el lujo son símbolos de estatus y son cada vez más comunes entre ellos.
Al parecer, luego de un largo camino de negociaciones, los chinos están aceptando algunas costumbres occidentales. Pero, lo más impresionate es como los otros están adaptando su cultura para llegar a los orientales. Si bien China estuvo por muchos años en un segundo plano, es ahora donde ha surguido económicamente y eso ha ocacionado que incluso en Chile estudiar chino mandarín ya no sea extraño.
Las grandes diferencias entre chinos y occidentales seguirán existiendo. Su cultura está muy inserta en toda la sociedad e influye enormemente en su forma de ver la vida y eso no tiene para cuando cambiar. Y, aunque los orientales aseguraron que ahora son los otros quienes tienen que adaptarse a ellos, de a poco se han ido flexibilizando, creando cierto equilibrio entre las dos culturas. Dato; durante la ceremonía del té nunca deje su taza vacía, pues eso indicará que quiere seguir tomando. Cuando ya no desee más, deje el recipiente con el líquido por la mitad.
NEGOCIAR EN CHINA; MÁS QUE NÚMEROS
Durante muchos años Estados Unidos, con su “sueño americano”, fue la esperanza de las personas para ir en busca de negocios y mejoras en su calidad de vida. Sin embargo, China es ahora quien ofrece nuevas oportunidades. Pero no basta con saber sólo de negocios para poder llegar a ellos; entender su cultura y costumbres es aún más importante que ser un buen negociador.
Entregar una tarjeta de visita aquí o en China no es lo mismo. En ambas partes son muy importantes para establecer relaciones comerciales con otras empresas, pero en China, por ejemplo, deben estar impresas en dos idiomas: por una cara en inglés y por la otra en chino mandarín, el español es mejor dejarlo de lado. Además, el intercambio de las tarjetas debe ser al comenzar la reunión y no debe guardarla inmediatamente, si no que tiene que examinarla con detalle durante un tiempo para que ellos vean su interés.
Esta es una de las muchas costumbres chinas que se deben respetar al hacer negocios. Sin embargo, adaptarse a ellos no es fácil, ya que su cultura es muy distinta y desde que los chinos aseguran que tienen el poder, son los occidentales quienes han tenido que aceptar a esta nueva manera de negociar, aunque a la mayoría no les guste.
El principal conflicto que se presenta al poner en práctica las costumbres de oriente para negociar, es que muchas veces son contrarias a lo que en esta parte del mundo se conoce como “buenos modales”. Por ejemplo, el protocolo chino espera que para una reunión con varias personas, estas entren en orden jerárquico. Sin embargo, muchas veces en occidente los jefes acostumbran a invitar a que sus acompañantes pasen primero, como cortesía. Pero esto sería muy mal visto, porque se entendería que el jefe no tiene suficiente autoridad en su grupo o que no es el líder.
La comida también es un punto fundamental en las negociaciones. A los chinos les gusta crear instancias de conversación en la cena, pero siempre será con su tipo de alimentos y si no quiere ser mal percibido, es mejor que pruebe todo lo que haya en la mesa. Además, ellos valorarán mucho que usted sepa comer con palillos. Un dato; nunca deje los palitos en paralelo sobre el tazón, ya que para ellos es mala suerte y son muy supersticiosos.
China, como el mayor exportador del mundo, sabe que tiene el control. Existen algunos empresarios que insisten en que ambas culturas deberían encontrar un punto de equilibrio al hacer negocios. Pero los asiáticos quieren disfrutar su gran momento de gloria poniendo ellos las reglas, aunque muchas veces incomoden al extranjero. Aunque, últimamente, sobre todo con los Juegos Olímpicos, esto está teniendo ciertas transformaciones y como primero ocurrió en Japón, los chinos están mostrando ciertos rasgos de cercanía con la cultura occidental.
En ciudades más cosmopolitas, como Shanghai, los chinos se están occidentalizando cada vez más. Si bien el contacto físico nunca será aceptado, hay gestos como dar la mano al saludar que están siendo bien recibidos e incluso adaptados.
La ropa de los exitosos empresarios asiáticos están dejando de ser sobrias como antes. Ahora las marcas y el lujo son símbolos de estatus y son cada vez más comunes entre ellos.
Al parecer, luego de un largo camino de negociaciones, los chinos están aceptando algunas costumbres occidentales. Pero, lo más impresionate es como los otros están adaptando su cultura para llegar a los orientales. Si bien China estuvo por muchos años en un segundo plano, es ahora donde ha surguido económicamente y eso ha ocacionado que incluso en Chile estudiar chino mandarín ya no sea extraño.
Las grandes diferencias entre chinos y occidentales seguirán existiendo. Su cultura está muy inserta en toda la sociedad e influye enormemente en su forma de ver la vida y eso no tiene para cuando cambiar. Y, aunque los orientales aseguraron que ahora son los otros quienes tienen que adaptarse a ellos, de a poco se han ido flexibilizando, creando cierto equilibrio entre las dos culturas. Dato; durante la ceremonía del té nunca deje su taza vacía, pues eso indicará que quiere seguir tomando. Cuando ya no desee más, deje el recipiente con el líquido por la mitad.
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