jueves 2 de octubre de 2008

No Es Lluvia

ETERNAMENTE GRACIAS.
SIMPLEMENTE ERES LO MEJOR
-------------------------------------------------------------------------------------

Vamos tranquilos la mayor parte del tiempo, nada especial que te perturbe, cargas con tu cruz como siempre y te propones pequeñas metas diarias que van fortaleciendo y educando tu espíritu.

Así continúas.

Mas, hay veces que Dios agranda tu madero. El camino se enarbola y el peso hincha cada vez más tus hombros. Te nublas. Te molestas. Sientes que Jesús dejó de ayudarte a cargarlo. Ves que en el camino sólo están tus huellas.

Soledad es lo que sientes.

En vez de cuestionarte, reclamas corto de vista. Te entiendo, pues como tú, estoy consiente de que Él nos prometió estar siempre ablandando el suelo donde pisamos. Pero esa tierra no la forja Dios, sino tú y el resto de los hombres. Entonces Jah se preocupa. En su infinito amor de Padre, sabe que debe ayudarte y lo hace endureciéndote para darte la fortaleza necesaria para seguir.

A veces la verdad duele, a veces debes dejar que el resto se equivoque para que “aprenda”, y aunque te duele hacerlo, sabes que es por su bien.

¿Cuánto le dolerá al Altísimo ver como sufres pero tener que esconderse para que te hagas más valiente? ¿Cuánto le costará contener su llanto en días de primavera? Ayer no aguantó el verte así, se quebró y derramó lágrimas. No lo entendiste. Te enojaste por un clima extraño en una temporada errada.

“Cosas de meteorología” pensaste.

Y es que es tan difícil no pensar en uno mismo y auto compadecerse cada vez que tenemos la oportunidad. Es tan difícil probar mirar un poco más allá de lo evidente. Es tan difícil hacer el esfuerzo de entender.

Simples mortales. Pensamientos demasiado humanos. Sentimientos exageradamente básicos.

Al ver que no comprendes más le duele. Entonces decide mandarte seres básicos como tú, para que en su nombre te auxilien con la Cruz. No adviertes tampoco.

“Que buen amigo el que me he conseguido” te planteas.
“Que bonita manera en la que Dios se te está manifestando” te replico.

¿Por qué tu herida no sana? ¿Por qué se hace cada vez más profunda? ¿Por qué más problemas acrecientan el peso de tu leño? Porque no te has tomado el tiempo de cavilarlo, porque no vislumbras que él está esperando que digas “Te amo, me abandono en ti. Te entrego mi madero y vamos pal ante”.

Sólo te pide un poquitito de fe. Un pedacito de confianza.Comprende.

Agradece y ama.

Te dejo una canción…


Cuánto he esperado este momento, cuánto he esperado que estuvieras así.
Cuánto he esperado que me hablaras, cuánto he esperado que vinieras a mi.

Yo sé bien lo que has vivido, yo sé bien porqué has llorado.
Yo sé bien lo que has sufrido, pues de tu lado no me he ido.
Pues nadie te ama como yo, pues nadie te ama como yo!
Mira la cruz, esa es mi más grande prueba.
Nadie te ama como yo!!!
Mira a la cruz… fue por ti, fue porque te amo.
Nadie te ama como yo.

Yo se bien lo que me dices aunque a veces no me hablas.
Yo se bien lo que en ti sientes aunque nunca lo compartas.
Yo a tu lado he caminado, junto a ti yo siempre he ido; aún a veces te he cargado.
Yo he sido tu mejor amigo…